Joya: O tú, o ninguna.

Retomo la época de los enamorados, dejando de un lado a Sabina, y me centro en una canción que siempre significó algo para mí: O tú o ninguna. En ella, Luis Miguel canta la mejor melodía que se pueda cantar como un Romance. La letra es una hermosa historia de amor, en la que cualquier enamorado se sentirá identificado. La música, hermosa donde las haya, la inicia una orquestación que deja a Luis Miguel en lo más alto, acompañado al principio por un ritmo hecho por un piano eléctrico.

La canción sirvió de banda sonora al vídeo de recuerdo de la boda de mis padres, en 2000, y desde entonces es una joya para mí. Joya –recalco el sustantivo adjetivado– es, para mí, una buena letra, una buena música y una buena sensación al escucharlas. A gusto personal, es una de las mejores canciones que haya cantado en su vida el cantante portorriqueño.

La letra y la música son de Juan Carlos Calderón, pero la voz que determina el placer que sentimos al escuchar esta hermosa canción no puede ser otra que la del mejor cantante de historias de amor y una de las mejores voces de la música actual que haya visto el mundo. Por eso es una joya. Porque brilla. Porque deslumbra. Porque es bonita. Porque es dulce. Porque es, como otros dirían, total.

La canción está incluida dentro del disco Amarte es un placer, grabado en 1999, disco que ganó el Grammy Latino al Mejor Álbum del Año. Es el decimonoveno álbum que grabó el cantante portorriqueño, cuando contaba ya 29 años, pues llevaba ya bastantes años en el mundo de la música. Este disco es un disco de baladas y canciones pop, también una de las grandes obras maestras de la canción de nuestros días en lengua española. Obtuvo con este disco múltiples discos de platino. Por ejemplo, en México fue galardonado con cuatro platinos y un disco de oro.

Sin duda, una de las mejores canciones de amor que cualquier enamorado o desengañado apreciará, cada uno para un fin diferente. Nunca está de más emocionarse por diferentes motivos con una canción.

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O tú, o ninguna.

Esas manos que me llevan
por las calles de la vida,
esa cara que me obliga
a mirarla de rodillas.

 Sólo hay una,
sólo hay una.
O tú, o ninguna.

Esa voz que me aconseja
no creer en las sonrisas,
ese pelo que me cubre
como lluvia de acaricias.

Sólo hay una,
sólo hay una.
O tú, o ninguna.

O tú, o ninguna.
No tengo salida,
pues detrás de ti, mi amor,
tan sólo hay bruma.

Si no existieras,
yo te inventaría
como el sol al día.
O tú, o ninguna.

Esa que de puro honesta
en el fondo te molesta,
esa que te admira tanto,
que te obliga a ser un santo.

Sólo hay una,
sólo hay una.
O tú, o ninguna.

Confidente de mis sueños,
de mis pasos cada día.
Su mirada, mi camino,
y su vida ya mi vida.

O tú, o ninguna.
No tengo salida,
pues detrás de ti, mi amor,
tan sólo hay bruma.

Si no existieras,
yo te inventaría,
pues sin duda alguna
o tú, o ninguna.

O tú, o ninguna…

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